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miércoles, 20 de junio de 2018

Desarrollo cerebral del feto y aborto: una perspectiva neurocientífica (por Adolfo Castañeda)

¿ Cómo se desarrolla el feto y cuáles son las claves éticas y científicas para entender el aborto ?

  Imagine que usted, querido lector,  se entera de que una amiga, hermana, tía, o conocida, acaba de quedar embarazada.
Ella no sabe qué hacer, pues sólo tiene 16 años; su novio la ha abandonado, está desesperada y está pensando interrumpir su embarazo. ¿Qué consejo le daría usted? ¿Abortar o no abortar? ¿Si aborta ella va a ir al infierno? ¿El producto ya es un ser humano, tiene alma?

El aborto desde el prisma de las neurociencias

Para entender el aborto, las neurociencias, y, en específico, la neuroética, han comenzado a investigar y a desvelar los secretos del cerebro humano. Varios estudios han encontrado algunos datos interesantes con respecto al desarrollo cerebral y cómo se relaciona este con la decisión de interrumpir o no el embarazo.
Cabe aclarar que este no es un escrito que esté a favor o en contra ni del aborto ni de la concepción, simplemente se expondrán los argumentos más sólidos en lo que respecta al desarrollo del encéfalo por parte de destacados neurocientíficos.

El desarrollo del cerebro en los fetos: ¿cómo se produce?

Tercera semana tras la concepción: primeros cimientos neurológicos

Comenzaré diciendo que el desarrollo del cerebro, de acuerdo con Pinel (2011) comienza aproximadamente tres semanas después de la concepción, cuando el tejido que está destinado a formar el sistema nervioso humano puede reconocerse en forma de placa neural; pero es hasta la cuarta semana después de que surgen las tres protuberancias cuando aparecen los primeros indicios de un cerebro.
Después, la actividad cerebral eléctrica no comienza hasta el final de la semana 5 y 6, es decir, entre los 40 y 43 días de gestación. Sin embargo, no es una actividad coherente; ni siquiera es tan coherente como el sistema nervioso de un camarón.

Semana 8, aparecen las neuronas y se extienden por el cerebro

A pesar de ello, para Gazzaniga (2015), es entre la semana 8 y 10 cuando se inicia el verdadero desarrollo del cerebro. Las neuronas proliferan e inician su migración por todo el cerebro. También se desarrolla la comisura anterior, que es la primera conexión interhemisférica (una conexión pequeña). Durante este período aparecen los reflejos por primera vez.
Los polos temporal y frontal del cerebro se desarrollan entre las semanas 12 y 16. La superficie del córtex parece plana durante el tercer mes, pero al final del cuarto mes aparecen los surcos. Surgen a sí mismo los lóbulos del cerebro, y las neuronas continúan proliferando por el córtex (Gazzaniga, 2015).

Hacia la semana 13 el feto empieza a moverse. Pero el feto no es todavía un organismo sensible y consciente, sino una especie de babosa marina, un cúmulo de procesos motores-sensoriales inducidos por actos reflejos que no corresponde a nada de un modo dirigido u ordenado (Gazzaniga, 2015).

Semana 17, las primeras sinapsis

Ya en la semana 17 se forman numerosas sinapsis. El desarrollo sináptico no se dispara hasta el día 200 (semana 28) de gestación, aproximadamente. Sin embargo, alrededor de la semana 23 el feto puede sobrevivir fuera del útero con asistencia médica; también en esta etapa el feto puede responder a los estímulos aversivos. El desarrollo sináptico más importante continúa hasta el tercer o cuarto mes posnatal. Hacia la semana 32, el cerebro fetal controla la respiración y la temperatura corporal.
Cabe destacar que cuando nace el niño, el cerebro se parece al de un adulto, pero dista mucho de haber concluido su desarrollo. La corteza cerebral incrementa su complejidad durante años, y la formación de sinapsis prosigue durante toda la vida.

Algunas conclusiones sobre la vida, el cerebro y la posibilidad de abortar

En conclusión, se puede decir que si en el momento de nacer, el cerebro todavía dista mucho de cumplir sus funciones como las conocemos cualquier adulto, el cerebro de un grupo de células no es ni será un cerebro que pueda desarrollarse, ya que como se ha mencionado, no es sino hasta la semana 23 que el producto puede sobrevivir, y sólo con ayuda de un equipo médico especializado. 
En pocas palabras, el cerebro de un adulto lo es sólo gracias a que este se ha podido desarrollar en un contexto que le brinda las experiencias para convertirse en un cerebro sano y normal.
Los debates y decisiones de nuestras vidas deben empezar a tomarse y discutirse desde un punto de vista científico y no desde un punto de vista religioso, político o ignorando lo que ocurre dentro de nuestra cabeza.
Gracias al entendimiento de las ciencias y, en específico, de las neurociencias es que ahora se podrán tomar mejores decisiones, además de que estas nos ayudarán a eliminar la culpa, gracias al conocimiento sistematizado y racional al que llevan las conclusiones científicas.

domingo, 23 de febrero de 2014

Cómo mejorar el aprendizaje según las neurociencias (Por Nora Bär)


Decenas de trabajos de investigación están arrojando indicios valiosos sobre cómo mejorar el aprendizaje y el rendimiento escolar. Muestran que el desarrollo cognitivo y las habilidades de razonamiento no se dirimen sólo en el aula ni se fomentan sólo con nuevas técnicas pedagógicas.
Un trabajo recientemente publicado por Sebastián Lipina y su grupo de la Unidad de Neurobiología Aplicada de Cemic y el Conicet sugiere que la carencia de libros en la casa, no tener acceso a Internet y el escaso tiempo dedicado por los padres a leer cuentos a sus hijos están fuertemente vinculados con el bajo desempeño en pruebas cognitivas.
Mariano Sigman, jefe del Laboratorio de Neurociencia Integrativa del Conicet y docente invitado de la Universidad Di Tella, que el año pasado organizó un simposio internacional sobre neuroeducación, subraya que "una buena nutrición es una condición básica para el aprendizaje". Otro dato por tener en cuenta son los ritmos biológicos. "Particularmente en la adolescencia, se produce un desfase que hace que los chicos se duerman más tarde y se despierten más tarde. Se probó por distintas mediciones que en las primeras horas de la mañana los adolescentes están casi dormidos. Si bien es difícil cambiar el horario escolar, tal vez se mejoraría la disposición al estudio si al comienzo de la jornada se agruparan las actividades más recreativas y se dejaran para más tarde las que requieren más esfuerzo mental", explicó.
Otro trabajo de Fabricio Ballarini y colegas, que investigan en el Laboratorio de Memoria de la Facultad de Medicina de la UBA y el Conicet, mostró en más de 4000 estudiantes primarios, secundarios y universitarios una mayor consolidación en distintos tipos de memoria cuando una hora antes o una hora después del aprendizaje que se quiera fijar se brinda una novedad o una sorpresa que les cambie la rutina.
"Nuestros resultados muestran un aumento del 60% en el rendimiento si los docentes aplican esta estrategia", dice Ballarini.
Lo que miden las pruebas PISA y se espera de la escuela es que fomente el pensamiento racional. En este sentido, dice Pedro Bekinschtein, del mismo laboratorio, hay que tener en cuenta que existen dos sistemas cerebrales para tomar decisiones, uno más intuitivo y emocional y otro más analítico y racional. "Distintos factores pueden afectar cuánto se usa cada sistema en la resolución de un problema -explicó-. Uno, por ejemplo, es el estrés. Un poco de estrés puede ser estimulante y mejorar la performance cognitiva, pero mucho suele ser negativo y desplazar el sistema de toma de decisiones para el lado intuitivo (que es más rápido que el otro). El estrés también hace que las personas se focalicen más en lo inmediato y no en cuestiones de largo plazo."
Para Bekinschtein, la pobreza también tiene un impacto en la toma de decisiones. "Dos trabajos publicados en Science en 2012 y 2013 muestran que cuando no se pueden cubrir las necesidades básicas, las personas están privándose de las cosas que desean y esto afectaría la toma de decisiones y el foco de atención. Un chico con problemas de atención no siempre tiene un trastorno, sino que otros factores, como su situación socioeconómica, pueden estar afectando su comportamiento y desempeño cognitivo", afirmó.
Para Melina Furman, bióloga y doctora en Enseñanza de las Ciencias por la Universidad de Columbia, cuando uno mira las preguntas de las pruebas PISA resulta claro porqué no nos está yendo bien: porque evalúan capacidades de pensamiento crítico, tales como la habilidad de analizar datos complejos y sacar conclusiones, o la posibilidad de argumentar a partir de evidencias. "Se trata de estrategias centrales del pensamiento científico que son fundamentales para ejercer una ciudadanía plena, pero que están muy lejos de lo que hoy se enseña en las escuelas", explicó.
Aunque reconoce que la cuestión de cómo hacer para formar chicos que puedan resolver problemas no específicos no está resuelta, Sigman destaca que algo importante es concentrarse no sólo en los resultados, sino también en los caminos que llevan a encontrarlos.

martes, 23 de julio de 2013

El misterio del cerebro adolescente (Por Facundo Manes)

Los estímulos se vuelven más complejos y requieren del refinamiento de las redes.


Fue extraño lo que sucedió con Holden Caulfied: a partir de 1951, y de manera casi simultánea a la publicación de El cazador oculto, novela del misterioso autor norteamericano J. D. Salinger, logró transformarse en uno de los personajes más importantes de la cultura del siglo XX. Se trataba, sin más, de un adolescente de 16 años que procedía con desdén a cada paso que daba, mientras vivía desacomodado en lugares que, a la larga o a la corta, debería abandonar.
La adolescencia resulta una de las etapas de la vida en la que se transita por superficies inestables. Claro que no sólo el arte se ocupó de estas cuestiones. También ha sido materia de estudio de la ciencia, y de las neurociencias en particular. Esto permitió dar cuenta, por ejemplo, de las cruciales modificaciones por las que atraviesa el cerebro humano en su pasaje por la adolescencia.
La adolescencia resulta una de las etapas de la vida en la que se transita por superficies inestables
¿Existen diferencias entre un cerebro adolescente y un cerebro adulto? ¿Existen competencias distintivas en la conducta y en la cognición? ¿Cómo impactan los cambios cerebrales que ocurren en la adolescencia en la toma de decisiones? Las respuestas a estas preguntas se investigan desde hace muchos años en laboratorios de todo el mundo. De éstos provienen los resultados que apoyan una idea central: el proceso de maduración de varios circuitos neurales durante la adolescencia está aún incompleto.
Desde una perspectiva biológica, los cambios que se inician en la pubertad, entre los 8 y 12 años -en promedio-, están destinados a madurar los órganos reproductivos. La adolescencia, por su parte, está destinada al desarrollo emocional y mental en pos de la vida adulta. Durante el mismo será crítico el set de cambios que se realicen en los lóbulos frontales, la porción más anterior del cerebro y evolutivamente más nueva. Es ésta la región de nuestro cerebro con funciones tan complejas como la capacidad para tomar decisiones, para inhibir respuestas inapropiadas, para planificar y ejecutar un plan de acción, para ponerse en el lugar del otro y para poder discernir qué pautas establece cada sociedad sobre lo que está bien y lo que está mal, entre otras. El lóbulo frontal está sujeto a cambios que afectan las funciones que éste regula. En la adolescencia aumenta la conectividad entre diferentes regiones cerebrales y cambia el balance de las conexiones entre las áreas frontales "cognitivas" y las áreas emocionales.
Los estímulos se vuelven más complejos y requieren del refinamiento de las redes y las señales en nuestro cerebro
A medida que crecemos, los estímulos se vuelven más complejos y requieren del refinamiento de las redes y las señales en nuestro cerebro, para que procesen la información de manera más rápida y así poder integrarla mejor. Esto permite la llamada "mielinización", un proceso de recubrimiento de las neuronas que aumenta en esta etapa de la vida y que permite que las señales viajen más rápido, más lejos y que puedan interconectarse entre sí. Es así que al adolescente, en preparación hacia la adultez, se le presentan nuevos desafíos cognitivos: se complejiza el material que enfrenta a nivel escolar, debe empezar a tomar sus propias decisiones y tiene nuevas demandas, especialmente las atencionales. Para ello, ya en sus fases más tempranas, madura una porción del cerebro importante en la atención motivacional: el llamado "giro cingulado anterior". Esta región también monitorea los procesos conflictivos, al orientar la toma de decisiones. También maduran, e incluso crecen en tamaño, algunas estructuras, tales como el hipocampo, que se desarrolla hasta los 18 años y cumple un rol para la consolidación de nuevas memorias, y la amígdala, una estructura adyacente que participa en el procesamiento de emociones. Es decir que no sólo existen redes más mielinizadas, sino también redes más grandes y complejas con mayores interacciones.
En preparación hacia la adultez, se le presentan nuevos desafíos cognitivos
Diversos estudios han demostrado que el crecimiento y maduración de muchas de estas redes culmina recién en los últimos años de la segunda década de vida. También se ha demostrado que en esa edad se produce un aumento en la densidad de una estructura determinante para conectar ambos hemisferios cerebrales: el cuerpo calloso. De este modo, el cerebro muestra una interconectividad mucho más prolífica, lo que le permite integrar de manera fiable los estímulos del exterior.
Estos datos nos confirman que durante la adolescencia existe un extensivo proceso de reorganización cerebral que pareciera culminar en el momento en el que las modificaciones de las conexiones comienzan a estar más marcadas por las experiencias de lo vivido y no tanto por un proceso de transformación biológica programada en nuestros genes.
El cazador oculto está considerada como una de las novelas imprescindibles del siglo XX. Una obra tan importante, que llevó al autor a recluirse para siempre como consecuencia de su impacto social y su circulación editorial persistente. Claro que se trata de un estilo literario que los lectores y los medios han sabido elogiar. Pero también, de una capacidad extraordinaria por saber hurgar en los enigmas del cerebro adolescente..